27 abril 2009

Pequeños abandonos

Cuando se trata de un abandono menor los suspiros se reducen un 90% con respecto a un gran abandono. Las lágrimas no hacen acto de presencia y quedan limitadas -llegado el caso- a un instante ocular vidrioso. El dolor apenas puede serlo porque no hubo tiempo de darse un opuesto equivalente. Es más bien un inocuo desencanto, un cierto extrañamiento que serpentea entre tus pies, a veces consigue trepar hasta el estómago y allí es digerido y sólo lo mejor de él llega al riego sanguíneo.
Cuando el abandono es pequeño no hay desolación con nombre propio, sólo una pasajera melancolía que te envuelve casi con ternura.
Esa leve decepción por un albornoz de aspecto mullido que resulta que no seca bien.

MURDER BY DEATH

Hoy me apetece recordar Un cadáver a los postres (Murder by death). De los muchos momentos hilarantes de esta película he decidido recordar este, aunque no he podido encontrarlo en versión original, ya que con la traducción pierde bastante.
En cualquier caso una comedia genial que hay que ver si aún no se ha visto y volver a ver si la has visto ya. Gran reparto, gran guión y grandes carcajadas. Eso pienso yo.

22 abril 2009

ENCANTADA DE ESTAR AQUÍ ARRIBA

Para el mantenimiento de mi recién alcanzado estado de armonía interior, me ha dado esta tarde el antojo de volver a ver aquel número que hizo Rufus Wainwright con la canción "Get happy" (de su adorada Judy Garland) y que he tenido la suerte (así lo considero) de ver en directo en dos ocasiones.

Me zambullo de nuevo en la red de redes para buscar unos datos sobre la diva de Rhinebeck y me encuentro con la noticia de que su última aventura musical ha sido poner música a los sonetos de Shakespeare en Berlín. Me habría encantado poder disfrutar de ese show. Porque un SHOW es lo que habría esperado encontrarme yo en semejante proyecto musical y por eso no entiendo muy bien ciertas críticas sobre el espectáculo. No voy a entrar, obviamente, en la calidad del mismo porque no estuve allí, pero sí me pregunto ¿qué esperaban encontar?¿A la Royal Shakespeare Company? ¡¡¡No!!! ¡¡¡Es Rufus Wainwright!!! Por eso me parece, no solamente acertada, sino espléndida la opinión de Richard von Weizsäcker a la salida: “no sé lo que tendrá que ver esto con los sonetos de Shakespeare, pero me hubiera encantado estar ahí arriba”.

Y entonces aún me ha dado más subidón del que ya tengo desde hace unos meses. Porque me parece una frase que podríamos aplicarnos a toda nuestra vida, a todo lo que nos rodea, a lo que nos cuestionamos, a lo que no entendemos.

Qué más dará qué sea, si nos hace desear subir al escenario.